Llegué a mi casa algo ebria como de costumbre, me miré al espejo y no reconocía
a quien veía, me acerqué a mi cama y al tocarla me sentí a salvo, sentí que había
cumplido mi objetivo por esa noche y que podía dormir plácidamente, pero mi
mente aún estaba despierta. Me acosté, miré el techo y la oscuridad de mi
habitación era mi única compañía, miré hacia mi ventaba y por ella atravesaba
la cálida luz de la luna, era lo único que me acompañaba cada noche, en ese instante mi corazón latía tan rápido que el ruido de los latidos lograban apagar lentamente mis pensamientos. Esa misma noche una voz resonante me decía que mi vida no estaba bien, pero decidí ignorar mi inquietante
presentimiento y dormir.
Desperté a media noche, estaba mareada, todo se veía tan borroso, no
lograba distinguir donde estaba, lo único de lo que estaba segura era de un
miedo inmenso que invadía mi cuerpo, no pasaron ni 10 segundos de haber abierto
mis ojos y en la esquina de mi habitación había una luz blanca, parecía un
niño, un niño sin rostro, sentía como poco a poco se acercaba a mí, mi
respiración se empezó a acelerar y mi corazón a palpitar tan rápido como de
costumbre, cerré los ojos de inmediato esperando que al volver a abrirlos ya
esa cosa no estuviera allí, pero unos segundos después de haberlos cerrados sentí
a mi lado un calor extraño, mis manos en ese momento se helaron y mi mente se
paralizó, nunca había sentido tanto miedo como esa noche, sin embargo, la sensación dentro de mí era muy familiar, tanto que me gustaba
sentir el miedo que invadía mi ser porque llevaba mucho tiempo sin sentir nada, pero sabía
que ese sentimiento de terror estaba mal y que me llevaría a hundirme mas en este vacío, pero solo lo ignoré y sin más me volví a dormir.
En la mañana siguiente despierto con memorias borrosas y con una
extraña sensación de una pesadez negativa en mi ser, en ese momento pensé que
era el día, que ese día lograría lo que siempre había deseado, pero algo me decía
que debía denigrarme un poco más para que llegara ese momento, más tarde empecé a fumar un poco porque mi ansiedad estaba tan elevada que no sabía si
cortarme el cuello o fumarme un porro, mi sana actitud lastimosamente eligió lo
segundo y aquí estoy escribiendo esto que me da tanta vergüenza. Con esta pequeña historia quiero recalcar que poco a poco
siento como mi ser va tocando el fondo de ese abismo tan inmundo al que ya me
lancé, tal vez al leer esto pensaré que estoy mal pero lo único que espero es impulsarme con todo el peso del negativismo y caer en ese
suelo tan helado que me sumergirá 5 metros bajo tierra, al caer siento que seré
parte del mundo, que al fin conectaré con esta tierra tan extraña y que la
muerte causada por mi suicidio al fin me dará la respuesta que tanto he
necesitado y esa respuesta tan pesimista es desconectarme de este cuerpo tan infernal en el que me tocó
vivir, a veces trato de ocultar mi auto desprecio, pero dentro de mi siento como lentamente ese monstruo que
tengo encadenado saldrá de su prisión y me va a destrozar de tal forma que no
quedará nada de este ser tan espantoso que he creado para agradarle a estos seres tan miserables.
No hay comentarios:
Publicar un comentario